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Otra corrupción es posible

ignacio-gonzalez-abc--644x362Estas semanas están siendo muy animadas en lo que a noticias de corrupción se refiere. Se podría afirmar que están saliendo casos de personas que no habían sido imputadas antes, pero que encajan perfectamente en su nuevo papel.

A uno, que está bastante limitado de recursos económicos y que, además, está acostumbrado a vivir con pocas cosas -pero que, no obstante, son suficientes y de sobra para una existencia sencilla y satisfactoria-, le sorprende el ensañamiento, la codicia y la agonía de quienes, desde puestos de poder en principipo democrático, han puesto en marcha todos los resortes posibles para ganar muchísimo dinero. Tantísimo, que llega ese divertido punto paradójico en el que no saben dónde meterlo, cómo gastarlo o de qué manera esconder los cuantiosos billetes.

Creo que la ciudadanía ha llegado a un punto de rebeldía e indignación en el que puede aspirar a demandar otro tipo de corrupción: “Porque otro tipo de corrupción es posible”. Maneras más sofisticadas, rastros menos evidentes, escasas exhibiciones de lujos, formas más valientes y honestas de aceptar los cargos cuando estos se presentan… Una corrupción propia de un país perteneciente a un club de ricos  como es, todavía, la Unión Europea.

Hay que ser optimista: las nuevas generaciones, que ya han estudiado más de un máster, pueden cumplir este reto. A ellas les corresponde el testigo de aspirar a robar sin dejar tanto rastro; a gastar lo hurtado en privilegios menos ostentosos; a repartirlo mejor entre sus colaboradores (como una suerte de socialización del robo); a hacer el mínimo daño físico posible y, por supuesto, y llegado el caso de la detención, a ser capaces de aceptarlo todo, a hacer una buena autocrítica y a prometer una actuación más limpia e inteligente en el futuro.

Igual que esperamos la regeneración de la democracia, de la socialdemocracia, del centro político y de la organización de los rebeldes kurdos en la costa marbellí, debemos exigir con todas nuestras fuerzas un modelo de corrupción ajustado al siglo XXI, que haga de la elegancia su razón de ser, algo que permitirá justificar su existencia y su pervivencia al margen de los pequeños esfuerzos que desde los tribunales y las autoridades se vienen realizando. Juntos podemos conseguirlo. Pásalo… e ilusiónate, joder.

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6 Respuestas

  • Responder
    Sátiro
    2 mayo, 2017 en 1:31 am

    Simplemente, maravilloso.

  • Responder
    Andrés Villena Oliver
    3 mayo, 2017 en 11:58 pm

    ¡Eso es un amigo :P!

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    David de Ugarte
    7 mayo, 2017 en 6:21 pm

    Buenísimo!!

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    macavega
    10 mayo, 2017 en 10:27 pm

    No participo mucho de la opinión de que, como dices, la ciudadanía haya llegado a “un punto de rebeldía e indignación…” Seguimos teniendo en este país mucho voto pepero pese a apestar a corrupción generalizada. ¿Alguien me puede explicar cómo es posible esto?

    • Responder
      Andrés Villena Oliver
      13 mayo, 2017 en 1:33 pm

      Era pura ironía, una excusa para hacer este esperpéntico manifiesto por una corrupción refinada. ¡Gracias por leerlo! Yo creo que el voto al PP es un voto “por el empleo” y por la reducción de supuestas restricciones que se supone que reducen la creación de riqueza. Es una idea fácil y simplista. Y, después, un voto cultural, de partido fuerte y de tradiciones, de una España unida, etc. El PP no garantiza nada de esto, pero qué más da… Creo que en eso se puede resumir el voto del PP en cierto modo.

  • Responder
    Jesús
    25 mayo, 2017 en 12:53 pm

    El voto del PP se centra en el conformismo y en que gracias a ellos “se están destapando las tramas de corrupción”. Les tenemos que dar las gracias por todos los casos que están apareciendo, al menos eso dicen, pero se les olvida decir que la mayor parte de los casos de corrupción afectan directamente a su partido, o que casi todo lo que dicen es mentira.
    Nos llaman IDIOTAS a la cara, pero no pasa nada…
    “Mejor lo malo conocido, que lo bueno por conocer”. Frase que me canso de escuchar entre sus simpatizantes, ante la imposibilidad de darles ya ningún crédito.
    La de “son los mejores Gestores” no les vale después de todo lo que va apareciendo… O igual sí vale, ya que “mejoraban” los números y además se llevaban su “pequeña” comisión. Y yo me pregunto. ¿No es esto lo que les gustaría hacer a muchos de los que les apoya y de los que no? Y lo más triste es que creo que mi respuesta interna es Sí. Y además, les gustaría poder hacerlo con la misma impunidad que lo hacían sus predecesores… Creo que somos tan paletos que ni en eso mejoraremos, de la misma manera que “salimos de la burbuja” y lo que nos frena de crear otra igual es la precariedad laboral.

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